«Muñecos del destino» y la TV tucumana

¿Por qué no funcionan las telenovelas en Tucumán? ¿Cómo se decide qué es lo popular, y quién lo decide? El insólito sabotaje de “Muñecos del destino” en las pantallas de Canal 10. Una historia en la que las miserias personales y los prejuicios deciden la suerte de un producto audiovisual.

El lunes 27 de agosto de 2012 se estrenó, al término de Peter Capusotto y sus videos, el episodio inicial de Muñecos del destino por Canal 7. Fue la primera vez que una serie realizada y producida en el NOA se transmitía por cadena nacional. La TV Pública había apostado por la tira con una intensa campaña publicitaria en todo el país, y se la promocionó en diversos medios gráficos. También se realizaron spots televisivos y radiales. Muñecos del destino estuvo en boca de todos.

Eramos muchos

Eramos muchos.

Al día de hoy nos reunimos con el director de la serie, Patricio García, en un bar del centro de Tucumán. Pedimos una cerveza, y Patricio recuerda las sensaciones de aquel estreno. El camino de Muñecos del destino a la pantalla significó, para García, ir más allá de las tareas propias de un creador. Desde la obtención de los fondos a través del Concurso Series de Ficciones Federales (INCAA) hasta su transmisión, la serie sorteó muchos de los obstáculos que definen las condiciones actuales de producción audiovisual en el país. Sin embargo, Patricio tuvo que lidiar con un inconveniente en particular que le pertenece sólo a él. Su conflicto con Canal 10 no surgió de la inmadurez de la industria, y resultó una originalidad de nuestra provincia.

En los diarios del viernes 5 de abril de 2013, en una nota escasamente informativa, se anuncia el despido de Raúl Armisén, director de Canal 10. Armisén es un hombre robusto, aporteñado, que aún conserva su voz de locutor. El mismo hombre que en el año 2010 se había cruzado en un avión con el padre de García, aprovechando la oportunidad para comentarle que le gustaría trabajar con su hijo. El objetivo era el concurso que luego habría de ganar Patricio con Muñecos del destino. El mismo hombre que, luego, no sólo rechazaría transmitir la serie, sino que también se embarcaría en una cruzada personal para evitar que otros la transmitan.

El sabotaje

Es el año 2010, y en el bar Sonora, del centro tucumano, se reúne el equipo de García a festejar la buena nueva. Su proyecto ha sido seleccionado, y el rodaje de Muñecos del destino puede comenzar. La idea, que un principio parecía irrealizable, había sido concebida por Patricio junto a su esposa, Rosalba Mirabella: querían hacer una telenovela interpretada por títeres. Ambientada en la calle Maipú de San Miguel de Tucumán, esta serie narraba la compleja historia de los Masmud, una familia de ascendencia árabe que se dedica a la venta de telas. Muñecos del destino no habría de traicionar a su género, mostrando siempre una comprensión sólida de las convenciones y los tópicos de la telenovela. Uno de los requisitos del concurso era el estreno del audiovisual resultante en algún canal local. Los productores de la serie se acercan a Canal 10, idóneo por pertenecer a la Universidad, y se entrevistan con su director. Los resultados no son buenos. Raúl Armisén no está dispuesto, bajo ninguna circunstancia, a pasar Muñecos del destino.

En marzo de 2012 se realiza en Salta un encuentro de productoras del noroeste organizado por INCAA en vistas al segundo concurso de TV digital. García y Armisén son invitados por separado. Ninguno sabe que el otro asistirá. El encuentro, dirigido por Liliana Mazure (presidenta de INCAA), se lleva a cabo en el pequeño salón de conferencias de un centro cultural de la ciudad. Patricio, junto a su esposa, se sienta atrás y advierte la presencia de Armisén en primera fila. Por entonces, el realizador ya tiene bastante en claro cuál es la posición del director de Canal 10: Muñecos del destino es un proyecto oligarca, un proyecto de mierda que no le da trabajo a los actores porque se hace con títeres, y su cruzada personal es que nadie lo transmita. Armisén opina que el país está demasiado lleno de estudiantes de cine snobs que miran la televisión comercial como un producto menor, y afirma haber tenido también esas pretensiones estéticas, que ahora reduce a una expresión de pequeño-burguesía ya que el trabajo de la vida real es otra cosa. Y piensa que “Los títeres del destino” son un buen ejemplo de esta tendencia oligarca. No sólo rechaza transmitir la serie, sino que se dedica a esparcir esta opinión despectiva en todos los ámbitos audiovisuales de Tucumán.

El encuentro en Salta se prolonga, y eventualmente le llega la palabra a Armisén. El director de Canal 10 se llena la boca hablando de la necesidad de respaldar a los productores locales, y especialmente a los jóvenes. Patricio lo interrumpe. Vos sos un mentiroso, un hipócrita y un difamador. Armisén apenas responde con una risa nerviosa; algunos coordinadores hacen lo que pueden para superar el exabrupto. Sigue la lista de oradores, y Armisén evita a García hasta finalizar el encuentro. Al día de hoy, Patricio recuerda esta historia como un cierre a una disputa absurda que poco tiene que ver con lo que significa Muñecos del destino como audiovisual. Sin embargo, el episodio excede la mera catarsis, ya que al poco tiempo le informan que Canal 10 ha resuelto pasar la serie. Quizá esto se deba a la presión de la gente de INCAA, que no intervino directamente en el conflicto pero seguramente tomó nota de lo acontecido en Salta. (Continúa en página 2).

Comments are closed.